El área de invernada de las poblaciones mediterráneas del paíño europeo deja de ser una incógnita

El área de invernada de las poblaciones mediterráneas del paíño europeo deja de ser una incógnita

El estudio publicado en Ardeola, demuestra que los ejemplares de esta especie marina en el Mediterráneo pasan el invierno en este mar, en el área conocida como la Plataforma Tunecina, frente a las costas de este país africano.
El paíño europeo es una pequeña ave pelágica, es decir, que vive gran parte de su vida en aguas profundas y pocas veces se acerca a la costa, por lo que su observación, y la información acerca de sus movimientos, es en muchos casos escasa o poco precisa. Se sabe que la población atlántica de esta especie inverna en la costa sudoeste africana, pero ¿qué hay de la población mediterránea? Hasta la fecha no había nada claro al respecto. Ahora, un estudio publicado en Ardeola por investigadores españoles ha despejado esta incógnita: el lugar de invernada de los ejemplares mediterráneos es concretamente la Plataforma Tunecina. Una valiosa información que podría ser utilizada para implementar acciones para la conservación de esta especie.

Para desentrañar este interrogante, los investigadores se propusieron utilizar una moderna técnica científica: el análisis de la constitución química de las plumas (los ‘isótopos estables’), capaz de aportar información sobre la migración y los movimientos de las aves.

Los autores realizaron un análisis de isótopos estables de carbono y nitrógeno de 33 aves adultas capturadas en tres colonias atlánticas y de 156 aves adultas en siete colonias del Mediterráneo occidental para conocer sus respectivas áreas de invernada. Todo ello, apoyado con observaciones invernales registradas en datos de campo y en diversas publicaciones científicas. “En el caso del Atlántico, se comprobó que los ejemplares de distintas poblaciones atlánticas invernan juntos. En cambio, las aves del Mediterráneo occidental mostraron valores mediterráneos para todas las plumas, indicando, por tanto, que las aves permanecen en aguas de este mar durante el invierno”, explican los autores.


Esta información, obtenida a través de marcadores químicos, responde a esta lógica: un individuo, al alimentarse, asimila y eventualmente refleja en sus tejidos la composición isotópica del sitio donde se está alimentando. El tejido más utilizado en este tipo de análisis es el de ciertas plumas, como las primarias, ya que, al crecer, asimilan la composición química del alimento, y luego permanecen metabólicamente inactivas hasta el próximo evento de muda.

Según este estudio, la variación de los valores isotópicos fue mayor en las plumas mudadas durante el invierno que durante la reproducción, lo cual indica que las aves se dispersan por áreas más extensas. “Los valores isotópicos de las plumas mudadas durante el invierno son compatibles con un movimiento posreproductivo hacia el sur y tal vez hacia el este, dentro del Mediterráneo. Esta deducción es coherente con los pocos registros invernales existentes de esta especie, que se concentran sobre todo en el centro-sur del Mediterráneo, principalmente en la Plataforma Tunecina, donde apuntamos como la principal área de invierno para el paíño europeo mediterráneo”, concluyen los autores. + Info

La bioquímica de las plumas, los registradores digitales y las redes de telefonía móvil forman parte del moderno arsenal de herramientas de análisis que los científicos emplean para el estudio de las migraciones de las aves en los últimos trabajos publicados en Ardeola: Más información AQUÍ

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