Comportamiento pre-migratorio de la garza imperial en los Países Bajos

Doi: http://dx.doi.org/10.13157/arla.59.1.2012.3

Autores: Jan VAN DERWINDEN, Peter W. VAN HORSSEN, Martin J. M. POOT y Abel GYIMESI

E-mail: j.van.der.winden@buwa.nl

Publicado: Volumen 59(1), Junio 2012. Páginas 3-15.

Idioma: Inglés

Título Original: Pre-migratory behaviour of the purple heron in the Netherlands

Palabras Clave: Ardea purpurea, áreas de alimentación, áreas de reproducción, comportamiento postreproductivo, comportamiento pre-migratorio, migración, sitios de parada y transmisores satelitales

Resumen:

Las reservas de grasa que las aves pueden acumular entre el fin de la nidificación y el inicio de la migración son de gran importancia para especies que realizan migraciones largas sin paradas en las que reponer energía. Este estudio trata de llenar un vacío en el conocimiento del comportamiento migratorio de la garza imperial Ardea purpurea, una especie que lleva a cabo migraciones de 3.500-4.000 km en 5-7 días. Para ello 12 garzas imperiales adultas y cuatro juveniles fueron marcadas con emisores vía satélite en los Países Bajos, y se siguieron durante y después del periodo reproductor hasta que marcharon hacia sus zonas de invernada. La localización, el tamaño y el uso de las zonas de alimentación durante el período pre-migratorio fueron determinados mediante las posiciones proporcionadas por los emisores. Además, también se pudo determinar la localización de los dormideros y la distancia entre estos y las áreas de alimentación. Los resultados mostraron que las aves con reproducción fallida tuvieron un período pre-migratorio más largo, y como resultado migraron más tarde que las aves que se reprodujeron con éxito. Después de abandonar el nido, los juveniles mostraron un “período inicial de búsqueda” de zonas de alimentación apropiadas, antes de establecerse en una zona definitiva de alimentación, previa a la migración, lo que resultó en una marcha más tardía que en los adultos en su salida hacia África. Las aves pasaron la mayor parte del día y del anochecer (que conjuntamente sumaban 15-18 horas diarias) en las zonas de alimentación. Después de la cría, la mayor parte de los adultos mantuvieron sus zonas de alimentación. Sin embargo, empezaron a pasar la noche en dormideros situados entre las zonas de alimentación en lugar de hacerlo en la colonia, como durante el período reproductor. Seguramente, este cambio les permitió minimizar los costes diarios de desplazamiento. Teniendo en cuenta el tiempo diario disponible para la búsqueda de alimento, el período pre-migratorio parece suficiente para acumular las reservas necesarias para realizar una migración de varios miles de kilómetros. Además, nuestros resultados ponen de relieve la importancia de zonas de alimentación de alta calidad previas a la migración para especies que realizan migraciones largas pero sin paradas intermedias.

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