El comercio internacional de fauna legalizado favorece el establecimiento de especies invasoras: las cotorras argentinas y de Kramer en España

Doi: http://dx.doi.org/10.13157/arla.65.2.2018.ra3

Autores: Lucrecia SOUVIRON-PRIEGO, Antonio Román MUÑOZ, Jesús OLIVERO, J. Mario VARGAS y John E. FA

E-mail: roman@uma.es

Publicado: Volumen 65.2, Julio 2018. Páginas 233-246.

Idioma: Inglés

Título Original: The legal international wildlife trade favours invasive species establishment: the Monk and Ring-necked Parakeets in Spain

Palabras Clave: invasiones biológicas, CITES, Myiopsitta monachus, mascotismo y Psittacula krameri

Resumen:

El comercio de fauna es un negocio muy lucrativo a nivel internacional, siendo el orden de los Psitaciformes uno de los más traficados dentro del grupo de las aves. Las sueltas directas o indirectas de estos animales han permitido el establecimiento de poblaciones asilvestradas en numerosos países, lejos de sus hábitats de origen, donde estas aves pueden ocasionar daños ecológicos, económicos y favorecer la transmisión de enfermedades zoonóticas. Pese a ello, la relación entre el número de
individuos importados y el crecimiento de las poblaciones salvajes en zonas no nativas no se ha estudiado en profundidad. En esta investigación analizamos los datos de las importaciones en España de dos especies invasoras muy conocidas: la cotorra argentina Myiopsita monachus y la cotorra de Kramer Psittacula krameri, y contrastamos esta información con el crecimiento de las poblaciones naturalizadas entre 1975 y 2015, además de comparar el éxito de estas dos especies con otras especies de Psittaciformes
que fueron importadas en números similares. Encontramos que más de 190.000 cotorras argentinas y casi 63.000 cotorras de Kramer fueron legalmente importadas en España. Argentina y Uruguay fueronlos principales países exportadores para la cotorra argentina y Pakistán y Senegal para la cotorra de Kramer. Las poblaciones asilvestradas crecieron exponencialmente tras el pico de importación de ambas especies, alcanzando las mayores cifras en 2015 (18.980-21.455 cotorras argentinas y 3.005-3.115 cotorras de Kramer). A pesar de que las importaciones se prohibieron en 2005, las poblaciones naturalizadas continúan creciendo exponencialmente debido a que actualmente son autosostenibles. Sugerimos que estas poblaciones empezaron por liberaciones accidentales y deliberadas, especialmente de individuos de origen salvaje y no procedentes de la cría en cautividad. Aunque la escasez de datos nos dificultó el poder realizar asociaciones claras estadísticamente entre las importaciones y las poblaciones establecidas, concluimos que el comercio internacional es con certeza la principal causa del origen de las dos cotorras en España. Nuestras conclusiones son útiles para ayudar a gestionar grupos similares que son diana en el comercio de fauna, especialmente para especies sociales capturadas en el medio silvestre.

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